Para resolver cualquier problema es fundamental realizar un correcto diagnóstico previo a las decisiones que haya que adoptar.
La izquierda tradicionalmente tiene un problema genético que es a la vez, una de sus características más cautivadoras. Me refiero a su diversidad, pensamientos, corrientes, sensibilidades. Esa rica pluralidad que nos lleva inexorablemente a formar islas de los nuestros, rodeadas de grandes océanos-fuerzas que achican nuestro espacio.
Nuestra asignatura pendiente es unir todos los islotes para crear un gran espacio de convivencia democrática que lidere las reivindicaciones de la ciudadanía.
Tan convencidos estábamos de que ese es el diagnostico objetivo que ya nos están llegando diversas propuestas para alcanzarlo. Un Frente Común de G. Rufián mediante una Alianza Plurinacional. Un Punto de Partida de IU, Más Madrid, Sumar y Comunes. Y las propuestas territoriales asentadas en sus circunscripciones. Si se quiere, sin dificultad para acordar un listado de propuestas que se conviertan en la fuerza que invierta el creciente avance de las opciones autoritarias.
Y estando inmersos es estas disquisiciones, nos llega otro diagnóstico de Euskalherria Bildu mucho más grave. Ya no se trata de conseguir alianzas con la izquierda confederal, sino que existe una posibilidad real de que el próximo ministro de interior puede ser Santiago Abascal. Su receta es similar a la que se aplicó recientemente en Francia para frenar la victoria de la extrema derecha. La unión de todas las fuerzas democráticas contra las fuerzas reaccionarias, con un programa de mínimos. Aquí es donde se explica su llamada al PNV para realizar listas conjuntas.
Más allá de cuestionar este diagnóstico y su receta, lo que sorprende es la poca pedagogía que la izquierda independentista ha hecho de esta estrategia tan insólita. Tanto que ha sorprendido a propios y extraños. Sin debate, más parece un golpe táctico para que sea el PNV el que se sitúe fuera de ese espacio difuso cuando se esta jugando una partida política histórica.
Cuando se hace una propuesta así de vacía ya sabes que va a ser rechazada. Te quedas sin argumentos para criticar otras propuestas, que nacen con los mismos principios que la resolución aprobada en el último congreso de Euskalherria Bildu el año pasado, donde se hacía un llamamiento a la Izquierda Confederal para conformar mayorías y alcanzar los derechos que el pueblo reclama.
Cuando el problema es tan grave como el que se plantea, quizá haya que solicitar una segunda opinión que refuerce la veracidad del diagnóstico y la receta más adecuada.
Mi opinión es que hay que construir el frente amplio a la izquierda del PSOE, para después poder negociar con el resto de fuerzas democráticas para frenar a la derecha reaccionaria. Gasteiz tiene experiencia en esta fórmula, o sino que se lo pregunten a Maroto.
Jose Navas.










