Opinión

El valor de sentarse y escuchar

Artículo de opinión publicado en Noticias Obreras. Diciembre 2916. Javier Madrazo Lavín

Winston Churchill decía, con mucha razón, que “valor es lo que se necesita para levantarse y hablar, pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”. La política en España está condicionada por el ruido y las interferencias. Muchos de sus representantes aprenden oratoria en cursos impartidos por profesionales y elaboran cada día nuevos mensajes con la ayuda de agencias de comunicación. Les mueve un objetivo: atraer la atención de sus votantes cuando se sientan en un plató de televisión, comparecen en una rueda de prensa, a ser posible sin preguntas, o se suben a la tribuna del Congreso para leer un discurso preparado, antes incluso de conocer la opinión o el posicionamiento de sus oponentes.

La conclusión parece obvia: hablamos mucho y escuchamos poco. Posiblemente, éste sea uno de los grandes males de la política en España y un déficit que amenaza la democracia, entendida ésta como un modelo de gobierno que se construye buscando compromisos compartidos entre diferentes, en pro del interés general, que no es otro que la satisfacción de las necesidades y aspiraciones de las personas. Reivindicar consensos, diálogo, acuerdo o pacto no debe significar abogar por un mismo pensamiento o una misma línea de actuación.

Es positivo, necesario y saludable que en política haya programas contrapuestos y respuestas confrontadas para resolver problemas comunes. Izquierda y derecha, nacionalistas y centralistas, debemos aprender a convivir, sentarnos en una misma mesa, reconocernos como interlocutores, respetarnos y establecer espacios estables de debate. Pero hemos de interpretar también como un valor la pluralidad de ideas y sensibilidades.

Son preocupantes, en este sentido, los llamamientos que desde la derecha y las élites en el poder se lanzan reiteradamente, instando a los partidos a que suscriban consensos en materias que consideran clave. En realidad, éste es un mensaje trampa, profundamente conservador, que persigue únicamente la defensa del establishment.  

Hemos asistido en los últimos meses a una campaña de presión orquestada para forzar la abstención del PSOE, en la sesión de investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Son lobbies del poder financiero y mediático que buscan su exclusivo beneficio y no el de la mayoría social y el de las clases populares.

Es triste comprobar como muchos de quienes se dedican hoy a la política han perdido por completo la capacidad de prestarse atención a otras opiniones que no sean las suyas propias. No hay más que observar lo que ocurre en todas las formaciones, sean “viejas” o “nuevas”. 

Casi nadie escucha a nadie. Y, por supuesto, muchos hacen oídos sordos a las demandas y necesidades de la ciudadanía. Las redes sociales, por ejemplo, se han convertido en altavoces para difundir proclamas, pero han perdido su virtualidad como espacios para el encuentro y el intercambio. Así se entiende que muchos de quienes debieran representar nuestros intereses en las instituciones ni tan siquiera los conozcan. O lo que es peor no les importan.

Las formaciones políticas en España se encuentran inmersas en profundas crisis, màs o menos graves según los casos, pero en la práctica, todas ellas se ven obligadas a dedicar su tiempo y sus energías a gestionar sus propios conflictos internos, obviando su verdadera función como agentes del cambio y canalizadores de las demandas ciudadanas. Esta realidad es hoy aún más intensa y màs cruel en el àmbito de la izquierda que en el de la derecha, fortalecida por los resultados electorales y la permanencia en el poder. Los abusos cometidos contra los derechos sociales, laborales y económicos de la población no les han pasado la factura que se presuponía, y la corrupción tampoco ha sido castigada en las urnas como un amplio sentir social deseaba.

Y en este contexto el triunfo de Donald Trump en los comicios de Estados Unidos pone de manifiesto que, al igual que ocurrió en Inglaterra con el Brexit, el miedo siempre alimenta la demagogia y el populismo más exacerbados. Racismo, homofobia, patriotismo, machismo y prepotencia se imponen, arrojando un jarro de agua fría sobre el modelo que apuntaba a la construcción de sociedades que creíamos eran mejores para convivir porque eran màs abiertas, plurales, diversas y tolerantes. ¿Qué nos està ocurriendo? ¿Hacia dónde avanzamos? ¿En qué punto hemos perdido nuestros sueños?

Habrá, sin duda alguna, muchas razones para explicar esta realidad, pero retomando la célebre frase de Winston Churchill lo cierto es que no sabemos escuchar o, al menos, hemos perdido el hábito de hacerlo. Ahora, Mariano Rajoy, al frente de un gobierno en minoría, parece tomar conciencia de que está obligado a negociar y a pactar. Sin embargo, parece que esta es solo la reacción a un escenario adverso. No parece haber demasiada convicción en sus apelaciones al diálogo cuando, por ejemplo, en la última votación de investidura señaló que no estaba dispuesto a superar determinadas líneas rojas (soberanía, exigencias europeas .. ) en su acción de gobierno. Vino a decir, más o menos veladamente , “ o me dejáis gobernar(con mi programa) o convoco elecciones anticipadas”, sabiendo que el viento electoral sopla a su favor.

Tampoco la práctica del diálogo-integración-acuerdo se materializa en el día a día del resto de formaciones, que como PSOE y Podemos están dando un espectáculo poco edificante sobre resolución de conflictos a través de la palabra y el consenso. Las disputas se siguen dirimiendo sobre la base de la exclusión, defenestración y apartamiento del adversario interno. Ambas formaciones deberían buscar con honestidad, más pronto que tarde, puntos de encuentro entre sus propias filas que les ayuden a ser útiles, eficaces y efectivos para resolver los problemas a los que nos enfrentamos cada día millones de personas. En un proyecto político la pluralidad no debe ser vista como una amenaza sino un factor de enriquecimiento y fortaleza.

Ni el gobierno debe de pedir pleitesía a la oposición, ni esta debe edificar su estrategia sobre la base de hacer “morder el polvo” al gobierno. Consensuar es acordar sobre la base de las renuncias mutuas, sabiendo que la única línea roja debería ser la resolución de los problemas de la gente, sobre todo de los sectores más empobrecidos y más castigados por el austericidio.

El consenso y el acuerdo , que demanda la ciudadanía para esta nueva legislatura, es el que se tiene que construir sobre la base del interés general y no del interés de la Troika , de los poderes financieros , mediáticos o del interés electoral de las fuerzas políticas.

Se trata, en definitiva, de aplicar a los ámbitos supramunicipales las buenas prácticas que se dan en muchos ayuntamientos, donde el trabajo por el bien común se pone por delante de las estrategias partidistas.  

Retos de la unidad de acción

Artículo de Opinión de Javier Madrazo, publicado en el periódico EL CORREO. Mayo 2016

Leo con interés las diferentes encuestas que se vienen publicando, en un empeño loable por anticipar el resultado de la voluntad ciudadana ante la inminente cita electoral. En esta ocasión, todos los estudios coinciden en destacar un aumento de la abstención, que se puede interpretar como un toque de atención a las formaciones políticas por su manifiesta incapacidad para buscar acuerdos que contribuyan a dar respuesta a los graves problemas a los que se enfrenta una población castigada por una crisis crónica, que se traduce en desempleo, precariedad, recortes sociales y empobrecimiento.

Debo reconocer que comprendo a las personas que el pasado 20 de diciembre acudieron a las urnas y el próximo 26 de junio, en cambio, optarán por no hacerlo. En España hay razones fundadas para desconfiar de los partidos que han tenido responsabilidades en la gestión de la vida pública. Los casos de corrupción y abusos de poder se suceden unos a otros a tal ritmo y alcanzan tal magnitud que lesionan la confianza en la democracia y convierten en papel mojado la pretendida igualdad de todas las personas ante la ley.

Las formaciones nuevas, imprescindibles para quebrar el bipartidismo, regenerar la vida pública y recuperar la confianza de una ciudadanía cansada de la alternancia PPPSOE, se han instalado en el sistema en un tiempo récord. Ciudadanos apoya y pacta, al mismo tiempo, con Susana Díaz, Cristina Cifuentes y Pedro Sánchez, mientras Podemos abandona la movilización en la calle, olvida de facto el espíritu del 15M y los círculos dejan de ser espacios de debate, participación y decisión. El poder te atrapa en su tela de araña el día en el que antepones los intereses personales o de partido a los intereses generales.

Siempre he defendido, por coherencia, la unidad de acción de la izquierda. El trabajo compartido es clave para articular una mayoría política y social con capacidad real de influencia y transformación social. Del mismo modo que una mayor abstención beneficia al

Partido Popular, como ha ocurrido siempre desde la transición con la única excepción de los comicios de 1989, la división perjudica a la izquierda, suficientemente penalizada ya por una ley electoral injusta. La colaboración encierra un gran valor que no se debe minusvalorar. En las elecciones del 26 de junio, la coalición Podemos-IU será, de hecho, una importante novedad, que habrá de pasar el examen de la ciudadanía para conocer el nivelBde adhesión que genera.

Me consta que existe expectación y esperanza ante esta alianza, aunque hay que admitir que parece más motivada por la necesidad que por la convicción. En la mente de muchas personas resuenan aún las declaraciones de Pablo Iglesias, calificando a IU como un “pitufo gruñón” y acusando a sus dirigentes de chantaje, por defender la unidad de acción.

Podemos rechazó en diciembre de 2015, sin escatimar críticas, aquello que hoy reivindica como la mejor solución. No es este un buen punto de partida para ganar en credibilidad, especialmente si no se explica con honestidad el porqué de este cambio.

Es evidente que el escenario para la formación de Pablo Iglesias ha cambiado. La crisis interna, el desgaste de su líder y un previsible retroceso en las urnas podrían ser las razones que justifican este giro. Podemos ha tenido que tomar conciencia, por fin, del peso y el reconocimiento social de IU, pero es preciso admitir que lo ha hecho forzado por las circunstancias y el deseo legítimo de superar al PSOE el 26 de junio, haciendo realidad la defensa del liderazgo en la izquierda, que con tanta coherencia y valentía defendió Julio Anguita.

El pacto Podemos-IU obliga a esta última fuerza a redoblar esfuerzos y a reivindicar su identidad si apuesta por mantener su viabilidad futura y su proyecto autónomo. La coalición electoral se materializa en un buen momento para la formación liderada por Alberto Garzón, que goza de un clara expectativa de crecimiento. Son muchas las personas en el seno de IU, que observan con preocupación un acuerdo que puede relegarles a un papel secundario, desdibujando un perfil logrado tras años de lucha contra las injusticias derivadas de la aplicación del modelo de desarrollo capitalista.

En política la suma de siglas no implica la suma matemática de apoyos. Es posible que en ocasión también ocurra así, pero, al mismo tiempo, es sensato pensar que Podemos e Izquierda Unida han hecho lo único que podían hacer. Lamentablemente, no dieron este paso el 20 de diciembre. El escenario podría haber sido otro y estos cinco meses transcurridos no hubieran sido tan nefastos para un país en el que el paro, la precariedad, la pérdida de calidad de vida y el empobrecimiento de la inmensa mayoría conviven con el egoísmo y la insolidaridad de una minoría que asalta las arcas públicas, esconde su botín en paraísos fiscales y burla la ley para no pagar impuestos. Decía Norberto Bobbio que la izquierda, a diferencia de la derecha, se define porque se indigna ante la injusticia social.

La coalición Podemos-Izquierda Unida tiene ahora el doble reto de convencer a quienes dudan de la bondad de la confluencia y, al mismo tiempo, no frustrar la esperanza de quienes avalan la unidad de acción. También se enfrenta a la difícil tarea de ilusionar a una ciudadanía crítica, que puede caer en la tentación de la abstención en lugar de reforzar el espacio de la izquierda real para conformar una mayoría de gobierno progresista, en la que no estén representados ni el Partido Popular ni Albert Rivera. Sin duda alguna, se trata de mucha responsabilidad.

"Diálogo y acuerdo para un gobierno para la gente"

Artículo de Opinión de Javier Madrazo publicado en Noticias Obreras. Abril 2016

Vivimos tiempos difíciles, marcados por la confrontación y el desencuentro, en un momento delicado, en el que la impotencia y la desesperanza condicionan el día a día de millones de personas sin empleo, con trabajos precarios e inestables y pocas o ninguna esperanza de mejora en el corto y medio plazo.

La indignación provocada por la recesión económica y la pésima gestión de sus consecuencias, que se traduce en el empobrecimiento de una parte importante de la población, no ha sido suficiente para favorecer un cambio de gobierno ni tampoco de política. Nos encontramos ante una situación de bloqueo político generado por la incapacidad de los principales partidos para llegar a acuerdos amplios que desatasquen la situación en orden a la conformación de un nuevo ejecutivo.

Fueron muchas las personas que el pasado 20 de Mayo acudieron a las urnas para dar su voto a un tiempo nuevo, en el que las sensibilidades en favor del cambio tuvieran la fuerza suficiente para conformar un gobierno con una clara agenda social, que priorizara las necesidades de las personas sobre las imposiciones de quienes ejercen el auténtico poder desde los inicios de la transición

Lamentablemente, las expectativas e ilusiones de mucha gente no se han cumplido. El PSOE en lugar de establecer el eje del acuerdo en la Izquierda ( Podemos, Compromís e Izquierda Unida ) buscando la abstención de Ciudadanos, ha hecho lo contrario. En la elección del partido de Albert Rivera como socio principal , que no deja de representar a la derecha( aunque más moderna) ,han pesado mucho las líneas rojas que el Comité Federal estableció al candidato socialista , dejándole las manos atadas , al limitarle enormemente su margen de maniobra en la negociación . Tras la investidura fallida los dos partidos mantienen el acuerdo, hasta tal punto, que los diálogos con otras fuerzas los quieren realizarlos de forma conjunta.

Desde Podemos están pidiendo a Pedro Sánchez que reflexione, se libere de la presión de la vieja guardia, y abra un diálogo sincero con aquellas formaciones que tienen capacidad para liderar una auténtica renovación y regeneración en España. Sin embargo, tras el debate en el Congreso para el nombramiento del Presidente del Gobierno el 2 de Marzo , los puentes entre el PSOE y Podemos ,han quedado muy deteriorados por las descalificaciones y exabruptos mutuos.

El partido de Pablo Iglesias no ha acabado de digerir que no haya sido el suyo el elegido como aliado de cara a la conformación de un gobierno de cambio. La formación morada tendrá que hacer una autocrítica por los errores cometidos tras las elecciones del 20D. Errores de talante (excesiva arrogancia) y de estrategia, al presentar la petición de cargos(vicepresidencia y ministerios) antes que las propuestas programáticas. Todo ello ha fortalecido las posiciones de los que dentro del Partido Socialista no querían un pacto entre las fuerzas progresistas.

De hecho hay voces cualificadas (Carlos Jiménez Villarejo o Manuela Carmena) que están pidiendo la abstención de Podemos para evitar la celebración de nuevas elecciones y para desalojar al PP del gobierno. Dicen estas voces que es mejor condicionar e influir en el gobierno PSOE-Ciudadanos ,en todos los aspectos regresivos del acuerdo (reforma

laboral,SMI,TTIP,fiscalidad,modelo territorial…) ,que ir a unas nuevas elecciones que pudieran acercar la mayoría absoluta a la derecha PP-Ciudadanos y dar la presidencia del gobierno a un candidato del PP que con mucha probabilidad no sería Mariano Rajoy. Máxime cuando no está claro, a la vista de diferentes encuestas, que Podemos lograra el sorpasso (adelantamiento al PSOE) en las próximas elecciones y que pudiera mantener las alianzas(con la consiguiente merma de diputad@s) con Compromís, En Marea y En Comú Podem a la vista del intento de estas fuerzas de independizarse y constituirse en partido instrumental de cara a formar grupos parlamentarios separados.

Lo que no parece viable es que fructifique antes de una nueva cita con las urnas la gran coalición (PP-PSOE-Ciudadanos) que está defendiendo el partido de Mariano Rajoy. Un partido totalmente deslegitimado por la corrupción institucionalizada , la sumisión al FMI y al Banco Central Europeo y la política de recortes que nos han conducido a esta situación de paro, precariedad y empobrecimiento. La derecha no puede ser la solución a los problemas a los que nos enfrentamos. Estamos donde estamos por las decisiones que han tomado desde su llegada a la Moncloa en 2012.

La mayoría de la sociedad que quiere acabar con el austericídio y que aspira a contar con unos gobernantes al servicio de su pueblo y no de las élites económicas, desearía que se retomaran las conversaciones suspendidas en el ámbito de la izquierda. Es cierto que la confianza está resquebrajada y el primer paso debe ser restablecerla. Sin duda, todos los actores concernidos son responsables de que esta pretensión llegue a buen puerto. Pero la mayor dificultad se encuentra en todas esas voces( muy influyentes) que dentro PSOE rechazan un acercamiento a Podemos, Compromís e IU. Superar esta oposición interna no parece ser, sin embargo, una prioridad para Pedro Sánchez, preocupado por su propia supervivencia como Secretario General y candidato a la Presidencia. Mientras esta situación se mantenga parece poco probable un gobierno de progreso en España.

Ojala finalmente se impongan la razón y la cordura, y no nos veamos en la obligación de acudir a las urnas otra vez en Junio. Ello representaría la incapacidad de los principales partidos de anteponer el interés general a los intereses partidistas.

Estamos perdiendo un tiempo precioso para enmendar todos los atropellos cometidos por el actual gobierno y sería muy decepcionante llegar a la conclusión de que nos hemos encontrado durante estos meses ante una mera escenificación para posicionarse ante una inminente campaña electoral. La ciudadanía asiste perpleja a un espectáculo poco edificante y nada constructivo, que muchas personas perciben con desazón como un vodevil. Corremos, de hecho, el riesgo de una desafección creciente respecto a la política y a quienes la representan. Un error grave que lesiona la democracia y lastra nuestro futuro.

El PSOE debe aprender a escuchar más a sus votantes, debe mirar más a su izquierda que a su derecha y debe, igualmente, repensar su estrategia en relación con Cataluña y Euskadi. Hoy más que nunca resulta imprescindible situar a las personas en el centro de la acción pública y habilitar cauces de participación para que las decisiones no sean patrimonio de unas élites minoritarias. En España no hace falta una segunda transición, hace falta un nuevo proceso constituyente que regenere, repiense y transforme nuestro sistema político donde la prioridad sea la superación de las desigualdades e injusticias. A esta apasionante tarea están llamadas

no sólo las fuerzas políticas sino el conjunto de la sociedad. Una sociedad cada vez más consciente y participativa en la que residen las esperanzas en un futuro mejor y que ha demostrado, en muchas ocasiones, más madurez que sus representantes políticos.

Javier Madrazo Lavín

Algo tendrá que cambiar para que nada cambie

Artículo de opinión de Javier Madrazo Lavín, publicado en EL CORREO. Febrero 2016

Vivimos tiempos difíciles, marcados por la esperanza y la decepción. Somos muchas, en España, las personas que ansiamos un cambio real del modelo político, económico, social y medioambiental. Y ahora, por primera vez desde la transición, hemos tenido la sensación, que no la convicción, de que podríamos encontrarnos en la antesala de un tiempo nuevo, marcado por el fin del bipartidismo y la superación de las desigualdades e injusticias derivadas de la imposición de una política neoliberal, al servicio del poder financiero y los intereses de las grandes empresas. La crisis económica que arrastramos desde 2008 nos ha obligado a tomar conciencia plena de nuestra propia vulnerabilidad ante un sistema sin alma, que ha condenado a millones de personas al desempleo y al empobrecimiento, sin más culpa que querer trabajar y mejorar su calidad de vida. La clase trabajadora, así como la llamada clase media, se ha sentido, profundamente agredida , en la medida en que sus sueños y ambiciones han chocado de frente con la realidad del desempleo, la pérdida de poder adquisitivo y el hecho cierto de que sus hijas e hijos se enfrentan a un futuro tan desolador como incierto. Este sentimiento de frustración e impotencia, cuando no de ansiedad, motivada por la inseguridad, está en el origen de un mayor interés por la política y un espíritu más crítico hacia sus representantes. La corrupción institucionalizada, que afecta a la monarquía, grandes partidos y gobiernos, ha desbordado las previsiones más pesimistas y ha puesto de manifiesto la hipocresía de quienes pidieron nuestra confianza para después robarnos la cartera, en la creencia de que eran impunes porque la justicia, al fin y al cabo, estaba de su lado. En este contexto, las elecciones del pasado 20 de diciembre generaron una gran expectativa, que parecía anticipar un nuevo ciclo, más sensible a las necesidades de la ciudadanía y más alejado de los dictados del Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Hoy, cuando ha transcurrido poco más de un mes de esa fecha, que pensamos podría ser histórica, la ilusión ha ido dejando paso al desencanto. Los protagonistas de la acción política, todos hombres, por cierto, están demostrando una incapacidad manifiesta para gestionar un país y, sobre todo, para responder a las aspiraciones de la sociedad, que les ha votado. Escenifican una obra de teatro, en la que las estrategias de comunicación tienen más valor que los programas y las demandas ciudadanas. Mariano Rajoy quiere perpetuarse en el poder para apuntalar su política económica al servicio de la Troika, Pedro Sánchez sabe que o es presidente o sus días en la secretaria general del PSOE están contados, Pablo Iglesias solo piensa en el sorpasso y en ser el único líder de la izquierda, y a Albert Rivera le basta con sentirse imprescindible, aunque sepa que no lo es. Mientras tanto, los responsables de la crisis financiera, primero, y los recortes, después, alertan del riesgo inminente de que las inversiones abandonarán España, la supuesta recuperación se paralizará y el pretendido crecimiento económico dará paso a una nueva recesión. Las corporaciones del Ibex 35 utilizan todas sus influencias para hacer posible un gobierno PP-Ciudadanos, con la abstención del PSOE, y el presidente del BBVA lanza un aviso a navegantes, al advertir que mucho cuidado con las utopías.

La Unión Europa incide en esta misma línea con el único objetivo de impedir que en España se pueda formar un ejecutivo de progreso. Su argumento principal es la posible participación, en esta mayoría , de formaciones que defienden la independencia de Catalunya e incluso el derecho de autodeterminación. Sin embargo, lo que más les preocupa, es perder su capacidad de influencia y presión sobre unas instituciones, que se han acostumbrado a dirigir en la sombra, en defensa de sus beneficios e intereses. Poco importa que se pervierta así el concepto de democracia, y que la voluntad de la ciudadanía carezca de valor. Un pésimo ejemplo, que aleja a las personas mas jóvenes de la política y quienes la representan.

La estrategia del miedo, que apela a la estabilidad como garantía de desarrollo y prosperidad, suma cada día, más voces y presiones para lograr su objetivo: un ejecutivo dócil, que no cuestione el establishment, rinda pleitesía a la banca y a las grandes corporaciones, aplauda la vigencia de la monarquía y niegue el debate legítimo sobre el derecho a decidir. Lamentablemente, tienen muchas opciones de ganar una vez más. La política y quienes la ejercen, sean viejas o nuevas siglas, no terminan de asumir que deben actuar con transparencia, honestidad y verdad, consolidando una comunidad más justa y equilibrada desde el punto de vista económico, social y medioambiental.

Sin embargo, los acontecimientos y movimientos que estamos conociendo no invitan al optimismo. La sensación que ahora mismo tenemos muchas personas en España es la misma que impregna la obra El Gatopardo de Giuseppe de Lampedusa, llevada al cine por Luchinno Visconti en 1963:"Algo tendrá que cambiar para que nada cambie".

 

 

Pensar en un fututo mejor

Artículo de Opinión de Javier Madrazo publicado en Noticias Obreras. Enero 2016

Las elecciones generales han demostrado, una vez más, que en España terminan por imponerse las prácticas y políticas más centristas, siempre cómplices con los dictados de la derecha económica, mientras que los discursos y debates recurren al viejo truco de las descalificaciones y el marketing, ideados por profesionales de la comunicación, para ocultar la falta de ideas y propuestas que mejoren de verdad la vida de las personas. Constatar este hecho resulta, cuando menos, descorazonador. Tras más de ocho años largos de crisis, con consecuencias dramáticas para una mayoría significativa de la ciudadanía, el fin del bipartidismo es en sí mismo una buena noticia, pero sería mucho mejor si viniera acompañado de un programa de gobierno, que apele a la rebeldía y defienda una nueva democracia, real y participativa; promueva la justicia social; garantice los servicios públicos; impulse una renta de garantía de ingresos universal para hacer frente al empobrecimiento y plante cara al poder económico y empresarial, exigiéndole contratos estables, salarios dignos y una fiscalidad acorde a sus beneficios, sin exenciones arbitrarias ni privilegios. No aparece que el futuro apunte en esta dirección. Escribo estas líneas cuando faltan tres días para la cita con las urnas y todo parece indicar que más allá de quien gane o con qué porcentaje, se impondrá el pacto entre quienes en campaña se han declarado diferentes, pero después, sin embargo, son más iguales de lo que jamás reconocerán.

No necesitamos gobiernos que sean correa de transmisión del poder económico y financiero, que tanto daño nos ha hecho y aún pueden hacernos mucho más. España no necesita una mera alternancia; necesita una verdadera transformación, de la mano de un gobierno que sitúe por encima de todo, a las personas y sus necesidades. Justo lo contrario de lo que hizo el gobierno del PP que apostó por representar y defender el orden ( sistema ) actual y por cumplir ciegamente las órdenes que llegaban de la Unión Europea, el Banco Central y el Fondo Monetario Internacional ,aunque estas fueran contrarias a los intereses de la población, sobre todo de la más desfavorecida.

Es imprescindible plantar cara a quienes ostentan el verdadero poder, aquellos que no se presentan a las elecciones , y que muchas veces se comportan como una verdadera mafia, que amenaza, chantajea y deja caer a los más débiles a un pozo negro, del que escapar es un milagro.

Es una incógnita el papel que desempeñará Ciudadanos y la gestión que harán del importante capital político acumulado. Habrá que ver si a la hora de la verdad se alinearán con las políticas de la derecha y de apuntalamiento del sistema, o si verdaderamente darán un impulso a la necesaria regeneración de la Democracia y las instituciones del Estado de Derecho.

Así mismo, queda por ver si el PSOE emprende un nuevo rumbo en su trayectoria, desarrollando un verdadero giro a la izquierda, o si por el contrario sigue sin romper el cordón umbilical con el llamado felipismo y las políticas neoliberales. Si no es así, correrá el riesgo de caer en la irrelevancia y de ser sustituido por los llamados partidos emergentes.

Podemos , bajo el impulso del 15M , ha traído consigo la ilusión y ha alimentado el sueño de un mundo mejor en el que creen y por el que luchan tantísimas personas. Debemos reconocer como gran conquista de la fuerza morada, la capacidad de haber modificado la agenda política general, al incorporar al debate político preocupaciones y demandas ciudadanas que han alterado los discursos y las apuestas del conjunto de organizaciones políticas. Sin embargo, su obsesión por arañar votos, les ha conducido a una cierta ambigüedad ideológica y a una excesiva mirada, especialmente en algunas materias, al centro político, un carril más seguro por el que circular, pero también por el que hay que pagar un alto peaje : el de la renuncia a mchos ideales en pro del pragmatismo.

Nos encontramos en un momento político muy esperanzador, con una superación del bipartidismo y de las mayorías absolutas, que requerirán de mucho diálogo y acuerdos trasversales, en orden a lograr consensos que garanticen la gobernabilidad y la toma de decisiones. La necesidad de establecer contrapesos redundará en beneficio de las clases populares, y del freno al uso y el abuso de las instituciones, en favor de intereses personales o partidistas.

Resulta frustrante comprobar cómo, en muchas ocasiones, se apela a conceptos positivos como pluralidad y estabilidad, con la finalidad de legitimar acuerdos sin contenidos y sin más hoja de ruta que distribuir ministerios y parcelas de poder. Hemos recuperado, en cierta medida, el interés por la política; ahora nos queda recuperar la confianza en ella. Y ésta sólo llegará con hechos. La recuperación económica, tantas veces proclamada y tantas otras negada por la realidad , sólo será creíble cuando venga acompañada de puestos de trabajo estables y con derechos laborales reconocidos, y políticas sociales que hagan frente al empobrecimiento, que hoy se extiende como una lacra incluso entre la clase media. Es urgente, entre otras muchas cosas,el blindaje constitucional de derechos sociales básicos; el fin de las puertas giratorias, de la pobreza energética o de los desahucios; garantizar de un modo efectivo la independencia judicial; así como reformas estructurales :modificación de la injusta ley electoral o revisión de la estructura territorial del estado( derecho a decidir, sistema de financiación, clarificación competencial…).

Quienes tienen en sus manos los votos necesarios para liderar la revolución democrática, que muchas personas esperan, deben ponerse las pilas sin dilación. Ha llegado el momento de revisar las bases y el modelo que surgió de la primera transición, que nos ha conducido a una democracia de baja intensidad , al dar la espalda a la voluntad ciudadana, y que hoy muestra claros síntomas de agotamiento , con la corrupción como un exponente claro de la propia degradación del sistema institucional y político. Esta enfermedad no se curará sólo con paños calientes. Necesita bisturí. El tiempo apremia. Quién o quiénes gobernarán es importante, pero también lo es el rol de que quiénes ejerzan la oposición. Es de esperar que no se dejen cautivar por los muros del Congreso que les aislarían de las calles, y no sucumban a los debates de guante blanco de la tribuna de oradores. El centro es cómodo y seguro, pero la revolución democrática requiere de riesgo y valentía. Ojalá triunfe ésta última, más pronto que tarde. Movilicémonos y asumamos nuestra responsabilidad. El futuro depende de todas y todos.

 

 

Necesitamos una Syriza

Artículo de opinión de Javier Madrazo, publicado en el CORREO. Julio 2015

El 24M las candidaturas  de verdadera  confluencia, encabezadas por nuevos liderazgos (Manuela Carmena, Ada Colau…) han obtenido unos  magníficos resultados ( mejores que las candidaturas de partido) que  han   materializado el cambio en las principales ciudades.  Por ejemplo,  Ahora Madrid al ayuntamiento ha obtenido el 31% de los votos y  Podemos a  la  Comunidad Autónoma el 18%.

El mensaje a extraer   es claro. Cuando la izquierda se une, es más fuerte y genera ilusión en la ciudadanía. Y cuando no lo hace, favorece la consolidación del eje PP-PSOE-CIU.  Lo que  es evidente a los ojos de la gente parece difícil de entender por los estados mayores de los partidos. Siguen primando  los  intereses partidistas y la búsqueda de la  hegemonía  , sobre  la  conformación de  alternativas sólidas y unitarias al servicio del rescate ciudadano y  la regeneración democrática. Es decepcionante que no se aproveche desde la izquierda alternativa  esta oportunidad  histórica que se nos presenta, para afrontar la próxima cita electoral en las mejores  condiciones  para  conseguir  el triunfo en las urnas.

Inicialmente  sucedió con IU que, antes de la europeas y ofuscada por las encuestas, rechazó el acuerdo con Podemos .Ahora sucede lo mismo con Podemos que,  sabiéndose en posición de fuerza, rechaza el acuerdo con IU. Y además lo hace desde el desprecio, la arrogancia y la humillación . Es cierto que el aparato del PCE, quebrando la apuesta  por la  convergencia y la apertura que  formuló en la década de los 80, y desde el sectarismo más absoluto, ha arruinado definitivamente el proyecto de IU, siendo las elecciones generales su estación final. Pero IU y sus bases se merecen un respeto  y una consideración,  porque hablamos de hombres y mujeres que llevan muchos años en la lucha por la mejora de  las condiciones de vida de los trabajadores y las clases populares. Son inaceptables   declaraciones como las realizadas por Pablo Iglesias (posteriormente matizadas) diciendo que los de IU eran “unos cenizos y unos tristes” ,  que “no han hecho nada en veinticinco años” o ” que se cuezan en su salsa y se queden con su bandera roja pero que nos dejen en paz”…

Me parece un gran error que Podemos haya querido imponer su sigla  como paraguas electoral común. Con un 14% de los votos esta pretensión , además de   injustificada(teniendo en cuenta que  hay otras opciones de izquierda que son mayoritarias en Cataluña, Euskadi, Navarra, País Valencía,  Baleares o Galicia )   arruina las posibilidades de acuerdos  con el resto de organizaciones  a las que no se les da otra opción que disolverse.  Quién tiene más fuerza y liderazgo en el campo de la izquierda, es quien debe mostrar más generosidad, tolerancia y humildad  para articular la Unidad Popular desde el respeto a las identidades plurales. Generosidad con los de fuera , pero también con los de dentro. Resulta sorprendente el sistema de primarias que ha puesto en marcha  Podemos para elegir a sus candidaturas a las elecciones generales. Un sistema teóricamente de listas abiertas pero que a través del  método de “lista plancha” dará como resultado que todas las personas elegidas sean  del grupo oficialista, sin presencia alguna del resto de sensibilidades del partido. Además, en el afán por controlar de modo férreo el grupo parlamentario,  lanzan un sistema de elección por circunscripción única  que rompe con el principio de respeto a la plurinacionalidad del Estado.  Ello  dará como resultado la proliferación   de los llamados “paracaidistas”(personas no arraigadas en los territorios).  No es de extrañar el malestar y los pronunciamientos críticos contra este reglamento ( que bebe de lo peor de la vieja política) de muchos círculos y órganos de dirección .

 Los últimos resultados  ponen de manifiesto que la Izquierda  puede ganar las elecciones  y dar un giro radical a las políticas antisociales y austericidas impulsadas por el PP y el PSOE, que han colocado a nuestro país en una situación de emergencia social con unos niveles  dramáticos de desempleo , precariedad y pobreza totalmente inaceptables . 

Ni antes IU era la Syriza española  ni ahora lo es Podemos. Al igual que en Grecia aquí también necesitamos una Syriza , es decir, una plataforma  o frente común que acoja al conjunto de componentes de la izquierda transformadora, desde el respeto a sus trayectorias e identidades. Sin que nadie tenga que renunciar a lo que es,  y sabiendo que el nexo de unión es el programa compartido. Esa sí sería una fuerza ganadora que estaría en condiciones, al igual que en Grecia, de plantar cara,a la tiranía de la banca, de los  poderes económicos dominantes y a las instituciones  que están a su servicio. 

De lo contrario, si la Izquierda va desunida y fragmentada, estaremos condenados o bien a reeditar el gobierno del PP con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de Convergencia,  o a que el cambio lo protagonice el PSOE con el apoyo de Podemos ( que contará sin duda con un grupo fuerte  pero a todas luces insuficiente para liderar el nuevo tiempo). Y el  PSOE,  a estas alturas lo sabemos muy bien, no es garantía de cambio por mucho maquillaje y lifting que se haga. 

 

 

Webs amigas

» Izquierda Abierta
» LA IZQUIERDA
» CEx(Convergencia por Extremadura)
» ISI(Iniciativa Socialista de Izquierdas)
» Nova Esquerda Galega NEG
» Plataforma Ciudadana YA
» Fuerza Republicana
» Izquierda Socialista de Aragón UISA
» X Tenerife Verdes XTF
» Alternativa Repulicana
» Colectivo Red Verde
» La casa de mi tía
» X Canarias
» Izquierda Anticapitalista
» Antonio Criado de ISI
» J.Caso Iglesias de CEX
» Rafael Sainz de ISI Catalunya
» Mario Rodriguez ISI Madrid
» Franci Xabier Múñoz de ISI MAdrid

» Miguel Ángel Almansa
» Raul Camargo (Izquierda Anticapitalista)
» Gorka Esparza. Miembro del CPF de IA
» Orencio Osuna. Miembro de la comisión ejecutiva de IA
» Esquerra Oberta Catalunya
» Izquierda Abierta Sevilla
» Izquierda Abierta Córdoba

» Izquierda Abierta Albacete
» Izquierda Abierta Villaluenga
» Izquierda Abierta Málaga
» Izquierda Abierta Madrid
» Izquierda Abierta Canarias
» Izquierda Abierta Cádiz
» IU comunidad de Madrid
» IU de Castilla y León
» Grupo Municipal IU de Madrid
» Ángel Pérez (portavoz del Grupo municipal de IU Madrid)
» Gregorio Gordo (Portavoz IU Madrid)
» Iniciativa Verds (Baleares)
» Iniciativa per Catalunya Verds
» Libertad Martinez (Diputada de IU en la Asamblea de Madrid)
» Chesus Yuste ( Diputado de Chunta Aragonesista (CHA)
» Partido de la Izquierda Europea

» Marinaleda
» Cut Bai
» Sindicato Andalúz
» Iniciativa del Poble Valencià
» Coalicio Compromis
» Partido de los Trabajadores

» Colectivo Prometeo
» European-left

» Mónica Oltra. Portavoz Adjunta de Compromís

» Mireia Molla. Diputada de Compromís en las Cortes valencianas
» Pedro Chaves Portavoz IA MAdrid
» Luís garcía Montero. Poeta. Responsable de Cultura de IA
» Juan Campos. Secretario Organización Chunta Aragonesista

» Biel Barceló (PSM)
» David Abril (Iniciativa Verds)
» Toni Barbará. Representante de EUIA en la Comisión Ejecutiva de PIE
» Encontro Irmandinho
» Anova
» PSM-Entesa
» MÉS per Mallorca
» Primavera Andaluza
» Chunta Aragonesista
» Espazo Ecosocialista Galego
» Convocatoria por Loja
» Marea Ciudadana

» Frente Amplio de Canarias
» Compromisu por Asturies
» ARCO. Agrupación Republicana de Coslada
» Juan Carlos Monedero Profesor de CC. Políticas y Sociología en la Universidad Complutense de Madrid
» Eddy Sánchez Coordinador de IU Madrid
» Jordi Miralles Ex Coordinador General de EUIA
» La Tuerka
» Pablo Iglesias Turrión
» Podemos
» Partido de los Trabajadores
» Unión por la Tercera República
» Hartos.org